Un feedlot con un manejo innovador crece en plena zona núcleo

Un feedlot con un manejo innovador crece en plena zona núcleo

El establecimiento El Casco engorda novillos y mejora el nivel de fósforo y materia orgánica en los lotes agrícolas, en un círculo virtuoso y sustentable.

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En las 584 hectáreas que maneja el productor Marcos Blúa, a solo cinco kilómetros de Chañar Ladeado (en el sur de Santa Fe), no parece que funciona un feedlot. Es que los animales tienen treinta veces más espacio que en un engorde a corral convencional. Por eso hay pasto y mucho menos barro, y la bosta de los animales no es un problema ambiental sino parte de una estrategia para incorporar materia orgánica y fósforo a suelos que habían perdido nutrientes por la intensificación agrícola.

 

“Nosotros decimos que es un feedlot ecológico y móvil, porque vamos rotando los animales por las distintas hectáreas del campo con dos grandes ventajas: una muy buena conversión de los granos y el balanceado en carne y un ahorro muy considerable en fertilizantes”, contó Blúa, en una entrevista con Clarín Rural.

Un feedlot con un manejo innovador crece en plena zona núcleo

En los corrales, los animales disponen de 300 metros cuadrados para cada animal, contra 10 metros en un feedlot convencional.

El productor vio este modelo ganadero hace más de diez años, en unas parcelas experimentales que gestionaba el veterinario Juan Sebastián Vittone en el INTA Concepción del Uruguay en Entre Ríos. Ya venía trabajando con los técnicos del INTA Venado Tuerto en el sistema de Cría Bovina Intensiva. “Cuando lo probamos anduvo muy bien. Mejoró la conversión, la sanidad en el rodeo -porque los animales tienen un mayor confort- y toda la gestión ambiental del establecimiento”, destacó Blúa.

La singularidad del esquema es que cada animal dispone, como mínimo, de una superficie de 100 metros cuadrados (en el campo de Blúa tienen 300 metros cuadrados disponibles por cabeza), contra 6 o 10 metros cuadrados que suele ser la media en los feedlots convencionales, que son más estrechos porque en la zona núcleo cada metro de campo vale oro.

 

Pero el punto más importante es que la mejora en el bienestar animal impacta en la rentabilidad. “Yo tengo todos los números en el excel. Lo que dejamos de ganar por no hacer agricultura en esas hectáreas, lo multiplicamos por cuatro por la mejora en la eficiencia de la conversión del balanceado en carne y a la ecuación también hay que sumar el ahorro en fertilizantes, destacó Blúa.

Un feedlot con un manejo innovador crece en plena zona núcleo

Martín Lado (izq.) y Juan Sebastián Vittone (los dos técnicos del INTA), junto a los hermanos Marcos y Roberto Blúa.

De acuerdo a sus propios datos, en un feedlot de manejo convencional se necesitan 7 kilos de balanceado para producir un kilo de carne y en El Casco necesitan 5,4 kilos de alimento para lograrlo ese mismo kilo. Con estas cifras, el productor se animó y ya gestiona un rodeo de 1.000 cabezas con este manejo, en un campo que tiene un fuerte perfil agrícola (el 80% de la superficie se dedica a los cultivos y el 20% a la ganadería).

 

El sistema de alimentación comienza con un suministro diario de una ración a base de maíz en comederos lineales y una vez que alcanza el consumo máximo de ración (por lectura de comedero) se colocan los comederos tolva de autoconsumo con la ración que se ofrecerá durante todo el período de engorde. Las parcelas también cuentan con un sistema móvil de aguadas, que permite lleva adelante el concepto de “feedlot rotativo” a lo largo de las más de 500 hectáreas disponibles.

En Entre Ríos, Vittone tiene medido que cuando se encierra a los animales por 100 o 120 días el porcentaje de fósforo se incrementa en 20 partes por millón en los primeros 20 centímetros del suelo.

Un feedlot con un manejo innovador crece en plena zona núcleo

Las aguadas son móviles para poder ir llevándolas a los potreros rotativos en los que se va desplazando a los animales.

En diálogo con Clarín Rural, Vittone resume los puntos fuertes del sistema. “En primer lugar transforma un problema ambiental, las deyecciones de los animales, en un modelo de fertilización. Al no haber hacinamiento del rodeo, además, se reducen las enfermedades y no se pega el barro y la bosta al cuero de los animales, un tema que genera riesgos sanitarios. También se evita el problema del olor y la posibilidad de contaminar la napa freática”, precisó el investigador del INTA.

 

“A mí el esquema me cierra por todos lados y me permite que más gente trabaje en el campo. Además es fundamental para dejarle a las generaciones que vienen un suelo parecido al que teníamos hace 50 años”, concluyó Blúa.

Fuente: https://www.clarin.com/rural/ganaderia/feedlot-manejo-innovador-crece-plena-zona-nucleo_0_HJPExtmKW.html

Showing 2 comments

  1. OMAR FERRERO Responder

    MUY INTERESANTE, SOY DEL NORTE DE SANTA FE , Y SEGURAMENTE LO PODRIA COPIAR. SE PUEDE VISITAR ? O SEA SI VOY ME ENESEÑAN A MANEJAR ESTE SISITEMA O HAY QUE IR A AL INTA. SALUDOS Y FELICITACIONES A LOS INNOVADORES

  2. Carlos Responder

    Muy interesante…
    Pregunto.
    Veo Que el potrero ya está sin pasto…. cto. tiempo dejan sin pasto a los animales antes de cambiarlos de piquete..?

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